Intentos fallidos

Estaba tan tranquila, hasta que algo me interrumpió esa paz. Era yo misma, pero con cara de odio, rencor y ganas de acabar con la vida de alguien. Ese alguien sería yo.
Comencé a perseguirme. Probé con correr pero no podía, mis piernas no accionaban. Estaba muy asustada. Pero me estaba mintiendo a mí misma.
En los sueños no se puede correr.
Por Julieta Corvalán, Gonzalo Mateos y Milagros Rodriguez

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